En 2006 una familia de tres miembros: padre, madre e hija recibe la feliz noticia de la boda de ésta con un magnífico chico, un hijo más en nuestro hogar. Esta noticia venía a aliviar los padecimientos físicos de la madre que arrastraba desde muy joven por culpa de una fibromialgia y una temprana osteoporosis degenerativa. Este fue un momento de felicidad para MI FAMILIA, no nos imaginábamos lo poco que iba a durar.....
Estas dolencias me ocasionaban fuertes dolores que mi hija sobrellevaba con entereza pero también con gran dolor; por entonces un compañero le habla de un magnífico doctor que tiene una Clínica en Ferrol y mi hija se apresura a pedirle cita, allá por abril de 2007.
En esos días llegamos de vacaciones toda la familia descansados y felices; dos días más tarde mi hijo político me pone unos patucos delante para anunciarme que llegaba un miembro más a la familia…..¿puede haber mayor alegría?, mi hija iba a ser madre y yo abuela, mil sensaciones me invadieron: preparar las cosas del bebé, mimar a mi “niña embarazada”, ya me veía con el bebito en los brazos…..era como rejuvenecer, como tener cargadas las pilas, no tengo palabras, si hasta recordándolo vuelvo a sonreír.
Al día siguiente teníamos consulta con el “doctor López Pérez” al que le aportamos todas las pruebas diagnósticas de mi enfermedad. Esta “eminencia” nos recibe en un gran despacho lujosamente amueblado y decorado, que me impresiona mucho; lo examina todo muy atentamente, hace alguna pregunta suelta y de repente dice:
- “Te voy a sorprender…”
- “Imposible, ya lo sé todo, tengo una enfermedad para la que no hay curación, ya he visitado varios médicos muy prestigiosos en este país y no hay nada que hacer..”
- “Yo te traeré lo último en tratamientos directamente de Estados Unidos que te frenará la enfermedad, pero antes debo realizarte una analítica especial que no trato a nadie sin hacerse antes una. "
La verdad es que su seguridad al hablarme me hizo pensar “estoy ante un gran profesional” y confié en él. Nueva cita con los resultados de la analítica. Ya en el pasillo de la consulta me pasa la mano por la espalda y me dice que pase a su despacho pues tiene malas noticias para mí, y pensé “no, si al final tenía yo razón que nada podía hacer por mí”. Entro en el despacho y me deja sola durante cinco minutos, al cabo de los cuales entra él:
- “Bueno los análisis demuestran que tienes los valores tumorales muy elevados, concretamente el Ca19…” De repente le traen el teléfono, es el Laboratorio Lema y Bandín que le llamaban para hablarle de mis valores tumorales y el decía:
- “Si, justamente tengo a la paciente sentada delante de mi, se lo estoy comunicando”, ahí ya me puse un poco inquieta, ya no me parecía tan normal todo esa conversación por mi analítica, ni que un laboratorio llame a un doctor, tenía que ser por algo muy grave…. por fin cuelga y me dice:
- “Era el Dr. Camacho del laboratorio, que esta muy inquieto por tus valores tumorales”.
- “¿Qué significan los valores tumorales altos?"
- “Mujer, eso es un cáncer, seguramente de intestino”. Me quedé pegada a la silla que no era capaz de moverme, si me clavan agujas no sangraría, cuando el vio que yo no reaccionaba me dice:
- “Tú no te preocupes que te voy a hacer una colonoscopia para ver en que estado esta tu intestino”
- “¿Por favor conoce usted un buen oncólogo?, le contesté casi sin voz.
- “Mujer, yo soy oncólogo, hice un millar de operaciones en la Clínica Mayo..” En ese momento respiré aliviada y me dije “que suerte he tenido”.
Resultado de la supuesta colonoscopia, digo supuesta por que hoy sé que aquello que me hizo no era tal cosa ,es que si no se trata urgentemente ME QUEDABAN DOS AÑOS DE VIDA. Llamé a mi esposo para que viniera a Ferrol a buscar mi coche, le digo que me han hecho una prueba y que no puedo conducir para volver a casa. Cuando el “doctor López Pérez” entra en la sala donde me había hecho la colonoscopia me dice que había llegado mi familia y que ya se lo había dicho. En ese momento sentí una gran tristeza por mi hija por que la alegría del día anterior al anunciarme que iba a ser madre se habría esfumado. ¿Con qué derecho yo podía amargar su felicidad? A PARTIR DE ESE DIA LLEGÓ LA PESADILLA PARA MI FAMILIA Y PARA MÍ.
Todos los días salía hacia Ferrol a las nueve de la mañana, nunca regresaba antes de las seis de la tarde. Me ponía el tratamiento en tres sesiones al día que consistía en varios pinchazos en cada sesión, por todo el cuerpo, a veces escocían hasta el dolor. Llegaba a mi casa muy mareada, la cabeza me flotaba, me tenían que agarrar, sólo quería acostarme y aún así las cosas giraban a mi alrededor; en alguna ocasión no podía abandonar la consulta por las caídas tan fuertes de tensión y el "doctor López Pérez" me ponía pastillas bajo la lengua hasta que me recuperaba un poco, así durante nueve meses de mi vida…el embarazo de mi hija!!!
En el mes de octubre mi hija me acompaña a la consulta y mira detenidamente el gran número de títulos colgados en las paredes y echa cuentas entre sus fechas y la edad del “doctor”, y le parece raro; en esas citas en que me acompañó mi hija, ella empezó a preguntarle cosas, cosas que debieron ser muy “molestas” para él, pues acabó por no dejarla entrar a la cabina mientras me ponía el tratamiento. Ante este panorama mi hija decide pedirme una cita en el Centro Oncológico de Coruña donde me realizan las pruebas pertinentes y el resultado fue negativo; por si acaso me las vuelven a repetir con resultado todo negativo pero ante mi insistencia de que SÍ tenía cáncer me las repiten una tercera vez, resultado el 31 de enero: todo negativo; yo decía que no, que no podía ser, que se equivocaban y el oncólogo me dice que tengo que mentalizarme que no tengo cáncer. Estaba con un enorme shock, no podía reaccionar, yo quería pero no podía, tenía que coger fuerzas para presentarme en la consulta del “doctor López Pérez” para gritarle a la cara mi rabia y mi dolor, mi sufrimiento y el de mi familia durante nueve meses, nueve meses temiendo por el embarazo de mi hija, sintiéndome responsable del sufrimiento de los que más quiero, con una depresión enorme, preguntándome si llegaría a verle la carita a mi nieto, en una familia sin la alegría por la nueva vida que iba a venir, donde no había planes de futuro, donde una madre primeriza no disfrutó su embarazo como cualquier madre…., pero ahora no tenía fuerzas, me derrumbé.....Siete días más tarde es detenido y ya no pude acudir a Ferrol a gritarle mi rabia.
Ahí ya las cosas a nivel emocional se mezclan: estuve en manos de un presunto delincuente…Dios que lío!! Pero no era capaz de asimilar nada de lo ocurrido, entré en contacto con expacientes, creamos la Asociación, tenía entre mis brazos a mi niño del alma a mi ángel que vino al mundo el trece de diciembre….todo había pasado, pero algo en mí no estaba bien…..Mi hija que se siente culpable por haberme enviado a ese maldito doctor también esta muy triste pues no sabe como ayudarme para que yo pueda salir de esta pesadilla. Tres meses más tarde me regala un viaje al Líbano a casa de una gran amiga mía para desconectar, pero pasé las vacaciones sin disfrutarlas no tenia ganas de nada ni de vivir. El día de mi regreso a España comienza un conflicto en el país, cierran el aeropuerto, y se me complica el retorno; se produjeron tiros por todas partes, la situación era muy peligrosa, estallaban bombas, al principio no pude reaccionar y mi único pensamiento era sobrevivir para poder abrazar a mi ángel, a mi niño; diez días mas tarde conseguí abandonar el país en un barco clandestino con riesgo de ser bombardeados, del Líbano a Chipre en barco, Chipre-Praga en avión, Praga-Madrid, Madrid-Coruña en avión total cincuenta y dos horas viajando para poder sobrevivir.
Esta experiencia me ha servido para recuperar las ganas de vivir, pero no he curado todavía las heridas causadas por este individuo; ya nada es igual en mi vida y la de mi familia, todo ha cambiado desde el maldito día que llegué al doctor López Pérez. Nunca más volveremos a ser tan felices como lo éramos, nunca más nuestra vida familiar volverá a ser la misma, nunca más seré la mujer alegre que era, nunca más tendré ganas de vivir la vida con la misma ilusión, nunca más recuperaré nueve meses de mi vida, nunca más mi hija podrá disfrutar su maternidad, nunca más....Tengo que agradecer a mi hija todo lo que luchó por su madre y tengo que pedirle perdón por todo el daño y sufrimiento que le he hecho pasar durante nueve meses muy importantes de su vida. Tengo que dar las gracias a mi sobrina Isabel por acompañarme durante nueve meses de mi vida a Ferrol. Tengo que dar las gracias a mi cuñada por abandonar su casa para cuidarme durante nueve malditos meses de mi vida. Tengo que pedir perdón a toda mi familia por el sufrimiento causado durante nueve meses, los nueve meses del embarazo de mi hija. Esta es mi pesadilla, la de mis amigos y mi familia, y me gustaría despertar ya!!!
Preciosa Bouzas .
Recuerdo también un día en el que me dijo que me haría las dos operaciones juntas…dos operaciones? cómo que dos? si me había dicho tan sólo una, la supuesta revascularización del nervio del ojo. Afirmaba con seguridad que no, que ya me había dicho que eran dos…pero no me valía, estaba segurísima….mi reacción fue echarme a llorar, porque ya no podía darme más problemas…encima tengo que aguantar sus riñas, sus chillidos, sus malas maneras de hablarme, pero como yo seguía segura de mí misma, le había especificado incluso en que sala estaba y con quién estábamos….y acabó pidiéndome perdón, que igual se había olvidado de decírmelo…..en fin….Llega la operación, bueno la doble operación….5 horribles horas donde estaba mi querido amigo Gisbert, vuelta y vuelta, una por el cuello y otra por la nuca…Después de esa operación estuve durante un mes eterno llendo todos los dias a Ferrol, de lunes a domingo, con el cuello con puntos por todos lados…todo el dia me pasaba alli. Después de ese mes volví a mi rutina habitual, 3 dias a la semana…un año sin vida, sin ilusiones, sin poder hacer nada como la gente de mi edad…sin alegrías, sin poder estar con los míos…NADA. Todo me lo quitó. Finalizando el tratamiento me decía que cuando acabara las inyecciones ya estaba, que no me tendría que hacer ninguna prueba más, ni análisis ni nada.


