Cuando detuvieron por vez primera a Coté una de las primeras cosas que buscaban los medios de comunicación eran nombres y sobre todo ponerles cara a esos nombres. Hoy, con esta segunda detención, vuelve a ocurrir de nuevo....quieren caras, nombres...y nosotros también, faltan tantos!!
Desde el primer momento en la Asociación tuvimos claro que ante los medios, ante la sociedad aparecerían aquellos compañeros que se encontrarán con la fuerza y ánimo necesarios para hacerlo, el resto nos respaldarían con su presencia y apoyo; es que además es algo muy duro hablar de esto. También teníamos claro que era muy importante la imagen que le queríamos dar a la sociedad: pena no, indignación; morbo no, realidad; ruído no, justicia.... aún a sabiendas de que esta actitud la mayoría de las veces no conlleva titulares ni vende mediáticamente.
Sin embargo sabemos que no es menos cierto que la posibilidad de ser reconocidos en un periódico o en la televisión puede animar a más compañeros a dar el necesario paso de adherirse a la Asociación para reclamar justicia y sin embargo, ahora que rondamos los 150, seguimos sin ser suficientes para los que pasaron por sus Clínicas.
Creo que tres han sido los factores que han impedido a muchos ex-pacientes el identificarse o el acercarse a la Asociación: la vergüenza que genera el ser estafado y por tanto la consiguiente idea de que eres, en el mejor de los casos, un pardillo; el temor a un futuro incierto, al qué va a pasarte y que te deja paralizado (llegando incluso a ocultarle a los médicos que fuiste paciente de este indeseable: terrible error, es imprescindible que lo sepan); y por último la inherente situación de debilidad que padeces, no olvidemos que somos y estamos enfermos.

Algún compañero en su comentario ha dado una serie de nombres conocidos en el ámbito social, pero hay más, muchos más, ellos lo saben y nosotros también. Pretenden ocultar su paso por Coté y Gisbert, supongo que por "prestigio personal", sin caer en la cuenta de que cuando el secreto del Sumario se levante sus nombres que ya están allí podrán salir a la luz pública, podrán ser incluso llamados a declarar en juicio a petición de las acusaciones particulares, de la fiscalía o incluso de la propia defensa de Coté y Gisbert....¿qué pasará entonces? pues primero que será tarde para adherirse a la Asociación y reclamar sus derechos como víctima, que desconocerá los avances relativos a las sustancias que nos inyectaba y lo más importante cómo le podrán afectar, y que delante de la sociedad probablemente aparecerá como alguien insolidario, cobarde y hasta cómplice de esta situación, y entonces se darán cuenta de que la puerta que creyeron cerrar dándole la espalda a este caso permanecerá abierta para siempre y que la sensación de soledad e incomprensión será infinitamente mayor a la que puedan sentir ahora ante el qué dirán.
Yo me pregunto si uno puede dormir tranquilo sabiendo que ha sido estafado, engañado, robado y hasta puede que envenenado y no hacer absolutamente nada, ¿es que no le importa su salud?, ¿su dinero? ¿su orgullo? ¿la justicia? ¿prefiere encontrarse por la calle a quien le estafó paseando en lujosos coches y haciendo ostentación de bienes que consiguió con su dinero (el suyo compañero)?
Y un último apunte, reiterado hasta la saciedad en nuestras comparecencias públicas, para aquellos que aún no han dado el paso: ¿vergüenza? sí, para los criminales y para las autoridades que permitieron que esas clínicas estuviesen abiertas 15 años; ¿temor? sí, para Coté, Gisbert y sus complíces, sobre los que caerá todo el peso de la ley; ¿responsabilidad por lo acontecido? sí, la de quienes permitieron que esas Clínicas estuvieran abiertas y que deberán responder por ello.
Y para nosotros la tranquilidad de saber que nos estamos dejando la piel haciendo lo necesario, lo imposible, para cerrar la puerta a un pasado que, aunque ya nos va a acompañar siempre, necesitamos que no sea como una pesadilla diaria sino como un mal recuerdo que habremos dejado atrás.