Difícil tarea la de hacer regalos y acertar, díficil tarea la de hacer magia e ilusionar, pero más difícil es la tarea de impartir justicia para el que está sediento de ella.

Había pensado en escribir una carta a Los Reyes Magos en nombre de la Asociación pero no tardé en darme cuenta de que nosotros ya no creemos en Los Reyes Magos y que además en este lamentable asunto no queremos regalos, queremos JUSTICIA.
Pero sí que creemos en algo, en algo tremendamente más importante que una emotiva fecha, que unas Navidades, que un regalo, creemos en la VERDAD y jamás nadie nos robará nuestra FUERZA para que salga a la luz.
Por eso no esperamos regalos, esperamos que se hagan efectivos nuestros derechos, pues a pesar de todo lo ocurrido tenemos fe en las Leyes porque están por encima de los hombres, incluso de los hombres que se supone tienen que administrarla:
Nuestro derecho a la Justicia, a que a los jueces no les tiemble la mano cuando administren la ley pues ésta fue creada para castigar al delincuente y proteger a las víctimas.
Nuestro derecho a la salud, a una calidad de vida digna y a la propia vida; al fin y al cabo si estamos como estamos es por que TODA la Administración no cumplió con sus obligaciones.
Nuestro derecho a la tranquilidad, a la felicidad, a pasar página, a despertar de esta pesadilla, pero también el derecho a que toda la sociedad, cuando nos vea y nos escuche, crea que en este país la Justicia no es un regalo sino un derecho.


