domingo, 10 de octubre de 2010

En su despacho.

Toca seguir recordando y describiendo el interior de esa maldita Clínica. Que tenga en cuenta quien lea esto que me estoy refiriendo a la de la calle Real en su parte derecha; tiempo habrá para hablar de la "ampliación" hacia el piso de la izquierda, así como de las Clínicas de Vivero y Vinaroz.
El otro día me quedé en la Sala de Espera y el recibidor, hoy pasaré directamente a su despacho, pues para recordar las cabinas esperaré a tener lo que se dice un "buen día".
En el recibidor, frente a la mesa, una puerta permanentemente abierta daba paso a un largo pasillo al fondo del cual se encontraba su despacho. Al entrar en él, a la izquierda, y a lo largo de otro pasillo había un enorme mueble-estantería en pladur en tonos amarillo suave y blanco, cuyos estantes estaban repletos de libros de medicina en español e inglés; antes de flanquear el arco en escayola que ponía fin a ese pasillo, a la derecha, estaba la puerta del otro baño del piso, baño al que por cierto entraban las enfermeras, su mujer Susana y él mismo a por las jeringuillas cargadas que estaban en la nevera que allí se encontraba; por lo que sé, ninguno de nosotros entró jamás allí, como mucho algunos pudimos verlo con el rabillo del ojo, pero el trasiego hacia allí de todo el "personal" de la Clínica a por más inyecciones era constante.
Nada más traspasar el arco, a la izquierda había una de esas pantallas alargadas para ver placas, a su lado el horroroso mueble en madera maciza, oscura, con cristales en sus puertas superiores y exhuberantemente labrado; profusamente adornado con figuritas, en él había más libros, pero sobre todo la "prueba palmaria" de su paso por la Clínica Mayo: botes de cerámica con su anagrama o con la conmemoración de una promoción de ex-alumnos.
Pero a mí lo que siempre me llamó poderosamente la atención era una efigie tallada en madera, representación de una cara mitad de un indio y mitad de un búho, la verdad es que me producía un cierto desasosiego el contemplarla. En el mismo mueble destacaba también un juego de katanas, naturalmente para recordar su pasado y gusto "oriental" (pena no hubiese utilizado la pequeña para hacerse el harakiri). Al lado, una silla de ruedas plegada "por si algún paciente sufría una repentina indisposición" y un paragüero con un montón de bastones, al parecer recuerdo de sus pacientes que se habían curado y que ya no los querían volver a ver delante (ja!).
Delante de la ventana su mesa, su silla y las dos sillas confidentes haciendo juego con el mueble; siempre llena de papeles, alguna foto familiar, una lámpara de mesa antigua, el teléfono y poco más. Pero en aquella pared lateral lucían un buen montón de títulos, incluso aquel que se puso gris y feo por la humedad, aquel que acabó por desaparecer porque había que "arreglarlo" y tanto lo debieron "recomponer" que nunca más apareció: la titulación en medicina y cirugía por la Universidad de Santiago de Compostela; sí, el mismo título por el que me preguntó irónico el letrado Gómez de Liaño cuando fui a declarar, pues quiso que se lo describiera con todo lujo de detalles, parándose sobre todo en si recordaba quién lo otorgaba: S.M. el Rey D. Juan Carlos I, el Ministro o quién.....me quedé tan sorprendida por la pregunta que hasta me sonreí, como si eso importara!!, yo sé lo que ví, lo sé muy bien, de aquello no se me olvida nada, nada, NADA.... nueve años allí dan para recordar hasta el más mínimo detalle.
El toque final del despacho lo daba una camilla que en un principio sólo usaba para atender las primeras consultas, pero que luego, cuando se le "amontonó el chollo", sirvió como una improvisada cabina más.
La luz en aquel despacho siempre era ténue, las contraventanas solían estar entreabiertas y las cortinas siempre cerradas; la única luz fuerte provenía del pasillo de la "biblioteca", unos brillantes halógenos iluminaban aquella parte como si con ello quisiera que pudiésemos contemplar en todo su esplendor la impresionante colección de libracos médicos.
Aquella era la madriguera donde este "zorro" enfundado en impecable bata blanca siempre ponía en escena el primer capítulo de su bien orquestada pantomima para posteriomente idear su macabro "tratamiento" para cada uno de los confiados pacientes, para nosotros.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Y por supuesto Coté recurre !!!

Y es que no podía ser de otra manera ¿cómo iba a dejar de recurrir Coté?
Hablaba yo en el anterior artículo de que necesitaría argumentos y dinero para hacerlo; y efectivamente él tiene un argumento muy poderoso para recurrir: incordiar, dar la lata, desviar la atención de la Instrucción central, todo vale para "rematar" a sus ex-pacientes, y sacar este blog de la circulación. Lo lamentable del caso es que nuestro Ordenamiento Jurídico establece que tiene ese derecho; nosotros en cambio no pudimos recurrir su puesta en libertad.
Podrá decir lo que quiera e interpretar el auto de su Señoría como le venga en gana a la hora de recurrir, pero yo sólo me quedo con su resultado: el sobreseimiento, y eso no es cuestión menor porque de todos estos procedimientos en los que nos ha metido este individuo he aprendido una cosa con respecto a los Jueces: gustarán más o menos sus resoluciones pero cuando tienen que actuar no les tiembla la mano, actúan.
También comentaba yo en ese artículo que le haría falta dinero para hacer frente a las fianzas judiciales y sobre todo a las minutas de los profesionales que tengan que defender sus nuevas "causas" (como el presente recurso); pero claro si no ha tardado ni 24 horas en plantear este nuevo recurso será porque sus abogados no le ponen ningún problema por el asunto económico, o sea que la reciente solicitud de levantamiento parcial del embargo sobre sus bienes puede ser rechazada con tranquilidad porque o sus abogados están dispuestos a esperar al final de todo esto para cobrar o es que ya les está pagando, así que un problema menos para su Señoría....oye, que bien que por una vez Coté contribuya a despejarle el camino a la Justicia!!!
En todo caso haga lo que haga el "paramédico" (ya os lo explicaré, que es de traca) hay algo que no ha variado desde el inicio de todo esto: él es el imputado por "presuntos"(por imperativo legal) delitos de estafa, intrusismo, lesiones, blanqueo de dinero, falsedad documental....y lo que venga, y nosotros su ex-pacientes, "presuntas" (por imperativo legal) víctimas.
De todos modos una de las cosas que más me indigna de todo esto es que se le haga perder tiempo y dinero a la Administración de Justicia en "ajustes de cuentas" como éste, cuando hay tantos asuntos verdaderamente importantes en los Juzgados.....espero que por entorpecer esta tarea también acabe pagando.

lunes, 4 de octubre de 2010

De calumnias NADA de NADA.

Esta mañana recibí una llamada de nuestro Bufete en la que nuestra abogada Eva me comunicaba que el Juez titular del Juzgado de Instrucción nº3 de A Coruña ha decretado el sobreseimiento de la causa penal abierta contra mi persona por la posible comisión de un delito de calumnias vertidas en este blog contra los Jueces de la Audiencia Provincial, procedimiento que se abrió por denuncia de Coté.
Es decir su Señoría ha entendido que de calumnias NADA de NADA.
No puedo poner aquí mi expresión tan pronto colgué el teléfono pues si lo hiciera como administradora de este blog y por lo tanto de los comentarios, automáticamente tendría que autocensurarme.
Porque, aunque tenía plena confianza en que la Justicia nos/me diera la razón en esto, he de reconocer que hoy estoy muy, pero que muy satisfecha; satisfecha y esperanzada en que éste sea el primero de los muchos reveses que le esperan a este muchacho, metido a "doctor". A fuerza de resistir estos más de dos años y medio de instrucción, denuncias, declaraciones, etc. ya he aprendido la difícil lección que supone esperar a que la Justicia vaya haciendo su trabajo, pero precisamente por eso mismo cuando por fin llega se valora mucho más cada sentencia, cada auto, cada resolución.
Claro que ahora a Coté le queda el camino del recurso; pero para eso necesita sólidos argumentos, que no los tiene, y dinero que, según parece, tampoco tiene.....¿le seguirán fiando sus letrados para que siga, siga y siga haciéndole perder su valioso tiempo a Jueces y Tribunales?
http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2010/10/05/0003_8764753.htm

sábado, 2 de octubre de 2010

Coté pide dinero.

Y Coté vuelve a la carga, suma y sigue; otro recurso, esta vez con algo que ya nos suena por repetitivo: el levantamiento del embargo que pesa sobre sus cuentas, medida adoptada desde el inicio de la Instrucción. Ahora parece ser que lo pide para pagar a los profesionales encargados de su defensa (y la verdad es que se lo tienen ganado, porque defender a este individuo tiene telita...); lo raro es que pretenda pagarles a estos abogados cuando aún tiene esperando a su anterior abogado Gómez de Liaño.
Pase que cuando salta este asunto un bufete de prestigio se haga cargo de la defensa, creyendo en la "verdad" de Coté y por tanto en que iban a cobrar; lo que ya suena más raro es que otro bufete con estos antecedentes de morosidad se haga cargo del "asunto" cuando aquel reputado letrado pone pies en polvorosa. Pero ya es para rizar el rizo hasta el tirabuzón que viendo que no le paga un primer trabajo, sigan y sigan presentando recursos y escritos ante los diferentes Juzgados, y para más inri hasta varias denuncias nuevas (es decir apertura de nuevos procedimientos) contra medios de comunicación, la Asociación de Víctimas y su presidenta, es decir que continúen trabajando para él. Según lo veo yo, si un cliente no me paga un primer trabajo ya tendrá difícil que le haga un segundo pero desde luego, como que el sol sale todos los días, que el tercero no se lo hago.
Así que espero que esta solicitud siga el camino de las demás: el NO y al archivo. Y así estos profesionales pasarán a engrosar la larga cola de damnificados por Coté, a saber: el colectivo de sus víctimas, Hacienda, la Seguridad Social, los colegios profesionales, otros profesionales perjudicados por su engaño, el bufete de Gómez de Liaño.....ah! y el señor que le enmarcó los títulos.
La generosa retribución que percibe el "Dr. Coté" (3.000 € mensuales) debería llegarle para ir pagando en "cómodos plazos" los servicios profesionales que ha contratado para su defensa, y lo tendría más fácil todavía si no se los gastara en el alto nivel de vida del que sigue disfrutando (inexplicablemente) con vacaciones en el Mediterráneo incluidas.
En todo caso puede ser que el insigne doctor desconozca que en nuestro ordenamiento jurídico se contempla el beneficio de justicia gratuita para aquellas personas que carezcan de recursos económicos suficientes para enfrentar un procedimiento judicial, pero el fondo del asunto es que Coté es very, very, very importante como para tener un abogado de oficio, él necesita todo un bufete a sus pies.
Esperemos que la Justicia no establezca diferencias entre los deudores y si al señor Gómez de Liaño no se le pudo pagar pues a este nuevo equipo de profesionales tampoco, eso creo que se llama equidad; además no entendería cómo se puede levantar parcialmente ese embargo con esa finalidad cuando hay vías alternativas para su defensa infinitamente más baratas; la Justicia no puede atender a los caprichos de un presunto delincuente a la hora de defenderse y menos con un dinero afecto a las posibles responsabilidades derivadas de su "ilegal ejercicio profesional".
En todo caso permitáme señor doctor que le dé un consejo de cómo evitar gastos en lo sucesivo y poder así enfrentar las deudas que usted tiene: deje de presentar tantas denuncias a tutiplé sin ningún sentido y espérese al final de las causas que tiene abiertas contra su persona, quizás así se evite muchos gastos, desde luego a los Tribunales sí se lo ahorraría en tiempo y dinero.......ay que no me acordaba que usted quiere justamente lo contrario!!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Y llegó la Clínica de la calle Real.

Es difícil en todo este embrollo dar fechas precisas, pero debió ser sobre los años 95-96 cuando Coté se trasladó a su nueva y lujosa Clínica del primer piso derecha del número 35 de la céntrica calle Real ferrolana, muy cerquita del Ayuntamiento. Al lado izquierdo de aquel portal de forja pintado de verde, hubo al menos dos placas diferentes: una primera de metal donde aparecía como especialista en osteopatía, medicina tradicional china y tratamiento del dolor; y otra posterior, de metacrilato blanco, escrito en letras azules, muy "europeo" donde ya aparecía el "tinte" inglés de su titulación con nº de registro incluido.
He de reconocer que el tratar de recordar los detalles de aquel piso hace que se me acelere el pulso y que me resulte difícil tragar la saliva.....pero vamos allá.
Nada más franquear la puerta te encontrabas la "recepción". De frente un estante de cristal biselado apoyado sobre dos peanas de bronce que salían de la pared; sobre ella una figura, alguna vez un jarrón y una fina bandeja con las tarjetas del "importante doctor". A la izquierda una elegante mesa de despacho en madera, centralita de teléfono (en algún momento ordenador), estantes posteriores con figuras de porcelana de Sargadelos, y sobre todo aquello destacaba un cuadro, una caricatura del dibujante Siro (también paciente de él), con un Coté enfundado en una bata blanca con un papiro desenrollado, letras chinas, como impartiendo una de sus magistrales clases. Esa mesa fue testigo de los cientos de miles de euros que se depositaron en sus cajones, previa comprobación, en muchos casos, de su "autenticidad", no fuera que le colaran algo falso a él que jamás falsificó nada.
Tan pronto llegabas, la enfermera de turno (al principio Eva, más tarde vendrían otras, entre ellas su propia mujer), confirmaba en una libreta tu presencia allí y te decía más o menos cuánto tiempo te quedaba por delante.....nunca acertaban, siempre eran más, muchas más horas!!!
Ahí tenías dos opciones: pasar para la sala o irte a dar una vuelta por los alrededores.
Aquella sala, testigo mudo de nuestro dolor, de prudentes silencios, de solidaridad, de esperanza, de desesperación, de dudas, de angustia.....y sobre todo de tanta mentira, de tanta farsa. Esa sala de lujosa alfombra donde jugaban o tomaban asiento los más pequeños para leer los releídos libros infantiles del cesto de la esquina; los incómodos sofás donde nos arrebujábamos familias completas y hasta echábamos una siestecilla; las apretujadas sillas donde algunos leían, los más jóvenes repasaban sus libros de texto o hacían sus deberes escolares y los mayores entablaban tertulia. Aquel rincón donde estaba el arcón de madera, improvisado asiento de agotados pacientes, que era sustituido cada Navidad por aquel árbol tan "anglosajón", tan aparente......Y todo ello presidido por los dos cuadros: el del edificio de la prestigiosa Clínica Mayo en Rochester (EE.UU) y el de los hermanos William y Charles Mayo fundadores de la misma; pronto nos haríamos a su nombre en las batas blancas, en los botes de lápices, en sus conversaciones...
Las puertas correderas de aquella sala se abrían una y otra, y otra, y otra vez, entrábamos, salíamos, pero siempre deseando marcharnos pronto; observábamos a los demás, les preguntábamos tímidamente qué tenían, cómo iban, su historia, y nada más....¿nuestras quejas? siempre por la interminable espera, ¿nuestras dudas? las callábamos porque .....bueno eso merece capítulo aparte.
Y permitidme que hoy detenga aquí la narración, pero este recorrido se me atraganta, os confieso que estoy reviviendo de tal modo aquello, viéndome como me ví, que por hoy ya no puedo seguir ni un minuto más en aquel piso; no me avergüenzan ni mis lágrimas ni mi dolor.....me avergüenza el silencio y la complicidad de todos aquellos que permitieron esta atrocidad.

viernes, 24 de septiembre de 2010

¿Por qué no siguen el ejemplo?

Hoy he podido enterarme a través de diferentes informativos que el Fiscal especial de Seguridad Vial, D. Bartolomé Vargas Cabrera, ha dado orden de impulsar la labor inspectora y por tanto sancionadora sobre aquellos Centros Psicotécnicos que evalúan con tanta ligereza a muchos futuros conductores que sin estar capacitados, parcial o totalmente, obtienen el correspondiente informe de aptitud lo que constituye un auténtico peligro en la carretera, y no sólo para ellos sino para el resto de conductores y peatones.
En nuestro país contamos a nivel general con diferentes Fiscalías especiales: antidroga, de vigilancia penitenciaria, de menores, anticorrupción, contra la violencia sobre la mujer, de medio ambiente....etc.; todas desempeñan una importante labor dentro de nuestro sistema judicial e incluso ya nos hemos acostumbrado a oir hablar de su magnífico trabajo en los medios de comunicación.
Pero desgraciadamente no existe una Fiscalía que pueda encargarse también de impulsar de igual modo la labor INSPECTORA y SANCIONADORA de todas esas "pseudoclínicas" regentadas por tipejos que sin ningún tipo de escrúpulos y sin tener la titulación y habilitación profesional correspondiente se dedican a "repararnos" el cuerpo para mayor gloria de sus bolsillos. Y si el control de los Psicotécnicos es importante para la Seguridad Vial, el control de estos "chiringuitos sanitarios" lo es para la Seguridad de las personas, nosotros somos el más claro ejemplo de ello.......por favor Sr. Fiscal General piénselo!!

lunes, 20 de septiembre de 2010

La Clínica de la calle Tierra.

No conocemos con exactitud la fecha de apertura de su primera "Clínica", pero por el testimonio de nuestros compañeros creemos que debió ser alrededor de los años 1991/92, cuando nuestra "eminencia" rondaba los 25/26 años; lo que sí sabemos con seguridad es que en el rótulo de la puerta figuraba: MEDICINA TRADICIONAL CHINA.
Según nos cuentan los compañeros al principio sólo practicaba masajes, manipulaciones (colocación de huesos y articulaciones) y acupuntura, si bien las agujas solía ponerlas una enfermera llamada Eva que ya le acompañaba por entonces, y que presuntamente llegó a ser su socia durante un tiempo. Pronto comprendió que sus "tratamientos" eran insuficientes pues adolecían de medicación "complementaria" y ahí saltaron a escena los célebres pinchazos aunque de forma paulatina y moderada, y no a todos sus "pacientes".
Alrededor del año 1994 ya se autocalificaba como "doctor" y presumía de tal, y de su amistad y asesoramiento a otros médicos cuyos nombres seguramente, si viene al caso, irán apareciendo a lo largo de esta historia. Cierto es que la remisión de pacientes a él por parte de algún médico y de él a Centros Sanitarios y Laboratorios para realizar todo tipo de pruebas, le otorgaban esa fiabilidad que dió lugar posteriormente a esta pantomima tan infernal.
Otra de las características que ya le acompañaría a lo largo de su vida "profesional" también comenzó a gestarse en aquella época: la crítica despiadada a otros médicos que "no tenían ni idea y seguían anclados en viejas enseñanzas provenientes de un sistema educativo caduco y tercermundista", "parece mentira que estemos en Europa", "esto en EE.UU hace años ya que no se hace...". Muchos compañeros se trataron entonces de problemas de riñón, vesícula, úlceras de estómago......en fin parece que la cosa se centraba más en lo digestivo y en lo músculo-esquelético, aún no había entrado en el avanzado mundo de la neurología y la microneurocirugía.
La puesta en escena ya iba anunciando lo que sería el futuro, el recién estrenado "doctor" Coté consultaba enfundado en una bata blanca con su nombre.....todavía no habíamos llegado al bordado en el bolsillo superior "Clínica Mayo". La "clínica" tenía una pequeña sala de espera, sencilla, que daba a la calle, y como ocurriría a partir de entonces ya los pacientes aguardaban en las escaleras, en la calle y en los alrededores. Lo más llamativo de aquel lugar era su despacho, que debía gustarle mucho pues luego lo trasladaría a la consulta de la Calle Real ¿os acordáis?, Dios que horterada!!....era de madera maciza con unas tallas de lo más extravagantes y tanto su silla como los confidentes (las dos sillas donde se sientan los clientes/pacientes) hacían juego, con el respaldo y el asiento de duro cuero, bordeado de oscuros clavos de tapicería. Alguno pensará que digo que es una horterada por la manía que le tengo al pájaro, pero no, reconozco que el resto de la Clínica que yo visité en la Calle Real (y de la que hablaré más adelante) estaba muy lograda, hasta con pinceladas de elegancia y buen gusto.
Al principio los clientes/pacientes eran de Ferrol ciudad, luego fueron llegando los de los pueblos cercanos y cuando ya se iba a trasladar de Clínica llegaban de Coruña y de algunos lugares de la costa de Lugo. Por entonces trabajaba ya en horario ininterrumpido pero sólo de lunes a viernes y cobraba una media de 2.000 pesetas por paciente/día (primera consulta más cara), pero enseguida pasó a las 2.500.....el "redondeo" del euro tardaría algo más.
Aquel Coté era más comedido en sus diagnósticos, tratamientos y analíticas. En cuanto al trato personal, aunque engreído y vanidoso, nada que ver con el "doctor" de los últimos tiempos, y era lógico, había que engrosar la lista de clientes, por lo tanto un poco de don de gentes y cercanía no venía mal; le gustaba sobremanera narrar sus "éxitos profesionales" pero apenas nombraba o presumía de la importancia social o política de sus pacientes, ese anzuelo también vendría más tarde, tristemente avalado por la presencia en su Clínica de personajes muy conocidos en el mundo del deporte, la política o la cultura.
Se abría el telón, comenzaba la farsa.